lunes, 31 de agosto de 2015

Clasificación de los sustantivos propios y comunes



La primera distinción que se puede hacer es la que diferencia los nombres comunes como padre, país o mesa de los nombres propios como María, Portugal o Ferrari

Los sustantivos comunes son las palabras que sirven para clasificar, para indicar la pertenencia de un individuo a una clase y responden a la pregunta ¿Qué es? Los nombres propios sirven para distinguir un individuo de los demás de una misma clase y responden a la pregunta ¿Cómo se llama?
 
Clasificación de los sustantivos comunes

  • Nombres contables y no contables
Los sustantivos no contables designan cosas cuya naturaleza no cambia aunque se dividan (agua, arena, oro); mientras que los contables designan cosas que si se dividen dejan de ser lo que son (banana, botella, libro).

  • Nombres individuales y sustantivos colectivos
La mayor parte de los sustantivos en singular son nombres individuales, es decir, sustantivos como árbol que hacen referencia a una única entidad. Hay algunos sustantivos como arboleda, que en singular implican una noción de multiplicidad ya que designan un conjunto de individuos de la misma clase: son los sustantivos colectivos.

  • Sustantivos concretos y abstractos
Los nombres concretos son los que se refieren a realidades materiales, con existencia objetiva, que pueden ser percibidas por los sentidos; mientras que los abstractos designan realidades inmateriales, que pueden percibirse solo por el intelecto. Son sustantivos concretos pan, pez y lluvia y abstractos suerte, celos y simpatía.

  • Sustantivos eventivos
A veces se consideran abstractos sustantivos como partido, batalla o reunión. En realidad estos sustantivos son un tipo de sustantivos individuales contables que se caracterizan por designar acontecimientos, en lugar de objetos físicos. Los sustantivos eventivos pueden ser sujetos de verbos como empezar, iniciar, acabar y ser término de la preposición durante, a diferencia de los sustantivos que designan objetos:
¿Sabes a qué hora empieza la película?
Permaneció en silencio durante toda la reunión.

Una diferencia fundamental entre los sustantivos eventivos y los sustantivos que designan entidades materiales es que los primeros se localizan en el espacio con el verbo ser y los segundos con el verbo estar:
La fiesta es en el jardín.
El gato está en el jardín.

Clasificación de los nombres propios

  • Nombres de persona o antropónimos:
Nombres de pila: Fabián, Carla.
Apellidos: Rodríguez, Pérez.
Hipocorísticos: Lola, Concha, Paco.
Sobrenombres y apodos: La Faraona, El Sabio.

  • Nombres de lugares o topónimos, como los nombres de los continentes (América, Europa), países (Suiza, Italia), ciudades (Sevilla, Milán), cordilleras, montañas y volcanes (los Pirineos, el Aconcagua, el Etna), ríos (Tíber, Po), islas (Mallorca, Sicilia), mares y océanos (Mediterráneo, Pacífico), etc.
  • Nombres de instituciones, asociaciones, organizaciones, equipos y marcas: la Universidad Complutense, las Naciones Unidas, el Real Madrid. Los nombres de instituciones muchas veces adoptan la forma de siglas y acrónimos: la ONU, la OMS, el PD.

sábado, 22 de agosto de 2015

Oraciones subordinadas consecutivas: tipos, nexos y ejemplos


Las oraciones consecutivas expresan el efecto, la consecuencia de la oración principal. Hay dos clases de consecutivas: intensivas y no intensivas.
 
Las subordinadas consecutivas establecen una relación de causa-consecuencia: expresan la consecuencia, es decir la situación que se deriva de lo expuesto en la subordinada principal. Se distinguen dos tipos de oraciones consecutivas: intensivas y no intensivas.

Consecutivas no intensivas: nexos
Son aquellas en las que la consecuencia es el resultado de una acción que no posee una intensidad especial, por lo que la relación entre las dos subordinadas es más débil.

Los principales nexos introductores son: así (es) que, de ahí que, luego, por (lo) tanto, de forma que, de modo que, de manera que, entonces, así pues, en consecuencia, por consiguiente.

No tenemos nada que hacer aquí, así que nos vamos.

No había nadie, de modo que me marché.

No tienes razón, por lo tanto cállate.

Estaba cerrado, por tanto volveré mañana.

Hemos demostrado que nuestras conclusiones son válidas, por consiguiente, teníamos razón.

La idea es acertada; debemos, pues, ponerla en práctica.

No tenemos dinero para ir de vacaciones, entonces nos quedaremos en casa.

Los tiempos verbales en las oraciones consecutivas no intensivas
Las consecutivas no intensivas van siempre pospuestas y se construyen en indicativo (pasado, presente y futuro) y en imperativo (o presente de subjuntivo cuando la consecuencia es un mandato negativo): Tienes que conducir, así que no bebas. El único nexo que se construye con subjuntivo es de ahí que: Lo ha dejado la novia, de ahí que esté con tan mal humor.

Oraciones consecutivas intensivas: conectores
Expresan la consecuencia de la intensidad que se indica en la oración principal; intensidad que puede ser cuantitativa o cualitativa.
En el ámbito de la cantidad guardan una especial relación con las estructuras comparativas y van introducidas por los siguientes esquemas:

  • Tan + adjetivo…que

Es tan listo que resolvió los problemas de matemáticas en muy poco tiempo.

  • Tan + adverbio…que

Bebió tanto que se emborrachó.

  • Tanto/a/os/as + sustantivo…que

Tiene tantos libros que no le caben en la casa.

  • Tales + sustantivo…que

Decían tales tonterías que nos fuimos.

  • Tanto que + oración

Habla tanto que te marea.

  • La consecuencia puede deberse a la intensidad de la cantidad:

Comió tanto que se descompuso.
Es tan avaro que no le va a comprar nada a su hermano como regalo de boda.

  • O a la intensidad de la cantidad:

Tiene cada idea que asusta.
Le hizo tales regalos que no pudo decirle que no.

Los tiempos verbales en las consecutivas intensivas
En este tipo de oraciones el verbo introducido por que va en indicativo, a no ser que el verbo principal esté en forma negativa, en subjuntivo o sea una orden:

No vive tan cerca que pueda ir caminando.
Dale tales gritos que se tenga que marchar de tu casa.


martes, 11 de agosto de 2015

Oraciones exhortativas, desiderativas y dubitativas


De acuerdo a la actitud que adopta el hablante a la hora de enunciarlas, las oraciones se clasifican en exhortativas, desiderativas y dubitativas.

Oraciones exhortativas
Indican exhortación, mandato o prohibición de una manera más o menos contundente. Este significado está dado por determinadas formas verbales. Por ejemplo, para la expresión de un mandato contundente, o la prohibición, se utiliza la 2da. persona del imperativo o el futuro del indicativo:

No comas tanto.
Salid de aquí.

o   Para la exhortación (que es un mandato atenuado que incluye un ruego), se emplean las formas del presente del subjuntivo:

Pensemos esto racionalmente.
No tengamos miedo a la acción.

o   Otra forma de suavizar el mandato y expresarlo con cierta cortesía consiste en utilizar el condicional de querer y desear, o el imperfecto de subjuntivo quisiera:

Desearía hablar con él.
Querría saber algo de mi amiga.
Quisiera verle un momento.

Oraciones desiderativas
Con este tipo de enunciados el hablante manifiesta el deseo de que ocurra o no un hecho determinado. Llevan el verbo en modo subjuntivo y, muchas veces, incluyen adverbios que intensifican el deseo. Si bien son oraciones simples, con frecuencia vienen introducidas por la conjunción que:

¡Ojalá gane la carrera!
Que no sea nada.
Que te mejores pronto.
Que tengas mucha suerte.

Oraciones dubitativas y de posibilidad
Esta clase de oraciones se caracteriza por presentar los hechos como posibles, probables o dudosos. La vacilación entre la posibilidad y la duda se expresa con determinados tiempos verbales y con algunos adverbios.

Para expresar la posibilidad referida al presente se utilizan las formas del futuro simple de indicativo, y para las referidas al pasado inmediato, las del futuro compuesto:
Irá hoy, ¿no?
Serán las siete cuando llegue.
Habrá terminado el trabajo ya.
A estas horas se habrá encontrado con sus padres.

Cuando se refiere a hechos pasados o futuros, se emplea el condicional simple:
Ariel llegaría ayer.
Dijo que el secretario lo recibiría mañana.

Si la probabilidad va referida a algo pasado y terminado, son el condicional compuesto o el pluscuamperfecto de subjuntivo los tiempos elegidos:
Su amigo se habría reído mucho, ¿no?
Ayer hubiéramos ido al cine con vosotros, pero hoy ya no es posible.

Oraciones dubitativas con adverbios de duda
Son los adverbios de duda los que mejor caracterizan a esta clase de oraciones:

Acaso logre que la comprendan.
Quizá regrese la semana próxima.
Tal vez ya conoce la respuesta.
Posiblemente vuelva esta noche.

Oraciones interrogativas geminadas
Cuando hay un segmento excesivamente largo antes del verbo, se puede producir una fragmentación entonativa de la secuencia en dos partes, una enunciativa y otra que encierra la modalidad interrogativa:
Esa profesora ¿es española o extranjera?
A ese niño que está solo ¿le pasa algo?

En el lenguaje cotidiano es frecuente realizar la oración como enunciativa y cerrarla con alguna muletilla interrogativa:
Todos sabían lo que ocurriría, ¿no?
Están decididos, ¿verdad?
Tú sí que la pasas bien, ¿eh?


lunes, 3 de agosto de 2015

Oraciones subordinadas causales: clases, nexos y ejemplos



En este tipo de subordinadas se expresa la causa que origina la consecuencia expuesta en la oración principal. El nexo causal más usado es porque.

En realidad, las oraciones causales que corresponden exactamente con la definición no son muy numerosas. En las siguientes oraciones, todas introducidas por el nexo causal porque, se observa que solo en una (a) hay una relación causa-consecuencia:
He cerrado la ventana porque tengo frío. (a)
Están en casa, porque hay luz.
Daría lo que fuera porque me llamara.

Para distinguir las diferencias es necesario establecer distintos tipos de subordinadas causales. Además de porque, otros nexos causales son como, ya que, puesto que, dado que, visto que, en vista de que, que.

Clases de subordinadas causales
La causa real y la causa lógica se corresponden con dos estructuras causales: las causales puras, integrales o centrales, y las causales externas o explicativas.

Subordinadas causales puras
Estas oraciones contestan a la pregunta ¿por qué? Funcionan como complemento del predicado verbal e introducen información nueva, por lo que suelen ir detrás de la oración principal. Sin embargo, pueden anteponerse, pero en estos casos, la causa toma un matiz de única y exclusiva que suele interpretarse como contraste:
La ropa se ha descolorido porque estaba al sol.
Porque estaba al sol la ropa se ha descolorido (precisamente porque estaba al sol y no por otra razón).
Este mismo efecto enfático y de contraste se observa en los contextos de réplica, en los que se rechaza la validez de una afirmación como posible causa de lo que se expresa. En estos contextos, es necesario usar el subjuntivo:
La ropa se ha descolorido.
Sí, pero porque se haya descolorido, no la vamos a tirar a la basura.

En el español escrito, se utilizan como nexos algunas locuciones conjuntivas: debido a que, a causa de que, gracias a que, por culpa de.

Subordinadas causales externas
Estas subordinadas presentan un hecho como explicación o justificación de lo afirmado en la principal.
Está muerta de sueño, porque se le están cerrando los ojos.
Vete a dormir, que se te están cerrando los ojos.

Las causales externas pueden introducir información conocida o nueva
Si la información es conocida ocupan obligatoriamente la posición inicial: como; y preferentemente ya que, puesto que, dado que, visto que, en vista de que, supuesto que.
Como no viniste, nos fuimos.
Dado que no me quieren, me marcharé.
Ya que tienes tanto interés, vete tú al curso.

Si la información es nueva, la oración va generalmente pospuesta (que, porque, pues), aunque puede anteponerse para darle más énfasis a la causa.
Habla más alto, que no oigo.
- ¿Por qué no viniste ayer?
- Es que no me encontraba bien.
Aprovecha para comprar, que ahora hay rebajas.

El subjuntivo en las oraciones causales
El modo indicativo se utiliza en pasado, presente y futuro. Las causales se construyen con subjuntivo en contextos negativos, de réplica y prospectivos.

  • Contextos negativos
Lo he llamado no porque me apetezca sino porque necesito hablar con él.
No lo he llamado porque me apetezca sino porque necesito hablar con él.

  • Contextos de réplica
Porque no vayas tú, no nos vamos a quedar sin ir.
Porque le llames para saber cómo está, no te va a pasar nada.

  • Contextos prospectivos: porque con valor final
Se expresa un valor o una intención:
Daría lo que fuera porque me dejara en paz.
Daría lo que fuera para que me dejara en paz.