domingo, 28 de agosto de 2016

Comparativas: ¿Igual que o igual a?



La palabra igual es un adjetivo que significa “que tiene las mismas
características que o que equivale a otra”. Cuando la estructura tiene sentido comparativo, el segundo término puede ir introducido por la preposición a o la conjunción que.
 
Cuando es igual usar que /a

  • Si el segundo término es un sustantivo o un pronombre es válido usar que o a. Por ejemplo:


Las madres son iguales que las hijas, pero con treinta años más.

Estos colores son iguales que los de la casa.

Las condiciones de los gemelos son iguales a las de los otros niños.

La relación con Julián era igual a la que yo había tenido con mi hermano.


Cuando se utiliza solo la preposición a

·      Se emplea cuando se expresa una igualdad matemática, una equivalencia, no una comparación:

Un metro es igual a 3,28 pies.

Cuando se utiliza solo la conjunción que

  • Si el primer término de la comparación es toda una oración, el sustantivo que aparece como segundo término se introduce únicamente mediante la conjunción que:


No es igual comprar uvas que sandía.

No es igual ser amigo que padre.


  •  Si el segundo término es una oración subordinada con verbo en infinitivo:

No es igual ir que venir.

  • ·Si el segundo término es un complemento preposicional o una expresión adverbial:

Es igual en la escuela que en la casa.

Es igual azul que celeste.

Además de adjetivo, la palabra igual puede funcionar como adverbio y significa “de la misma manera”. En este caso solo se puede utilizar que:

Los hijos se comportan igual que sus padres.

La locución adverbial igual de

  • Se usa con adjetivos, adverbios o sustantivos no contables con sentido equivalente a tan(to):

Nadie lo podrá hacer igual de bien que Ariel.

Estos perros son igual de inquietos que su dueño.

Fuente: Diccionario panhispánico de dudas (DPD), octubre 2005

jueves, 3 de marzo de 2016

Verbos de movimiento con preposición a, de y en



Ir + a = dirección 
Voy a Roma el martes.

Irse + de = abandonar un lugar
Me voy de Caracas el domingo.

Ir + en: medio de transporte
Excepciones: ir a pie, ir a caballo
Voy en coche porque es más cómodo.

Llegar + a = destino
Llego a Londres el sábado.

Venir + a = destino que coincide con el lugar donde está la persona que habla.
Ariel viene a Madrid el lunes. (Ariel está en Madrid)

Llegar / venir + de: origen
El avión que está aterrizando viene / llega de Buenos Aires.


sábado, 27 de febrero de 2016

La letra h: consejos para usarla correctamente y no caer en el error


  • La palabra hincapié  se escribe con h. Para evitar el error se puede pensar en el verbo hincar, que está en su composición.

  • La palabra desahuciar  lleva la h entre la a y la u.

  • Con frecuencia se escriben incorrectamente, con una h intercalada, las palabras exuberante  y exuberancia,  las cuales no llevan h. Se puede evitar el error si sabemos que tales palabras unen el prefijo ex- a la base latina uber, que da origen a otras palabras come ubre y ubérrimo.

  • La palabra exorbitante  se escribe sin h intercalada. Esta palabra está formada por el prefijo ex- y órbita. Tampoco llevan  la letra h palabras como transeúnte, incoar, coacción, coartar, toalla y meollo.

  • La palabra ilación  se escribe sin h porque no tiene nada que ver con hilo; hilo deriva de filum e ilación de illatio.

  • Las palabras inhumar,  exhumar  y trashumancia  llevan h intercalada porque sus prefijos respectivos se han unido a la palabra latina humus (tierra).

  • La forma echo de menos  se escribe sin h porque proviene del verbo echar (sin h) y no del verbo hacer (hecho, participio pasado).

Un buen recurso para no cometer faltas de ortografía es el de pensar en otras palabras de la misma familia léxica. Por ejemplo:


  • Palabras que tienen significado de pegar: adherir, adhesión, adhesivo, adherente, adherencia, cohesión, coherente, inherente.

  • Palabras que tienen que ver con tierra: exhumar, exhumación, inhumar, trashumar.

  • Palabras que comparten la idea de agotar: exhausto, exhaustivo.

  • Aquellas que comparten el significado del verbo latino habere (tener): prohibir, cohibir, inhibir, exhibir.

  • Palabras que tienen que ver con hierro: herraje, herramienta, herrar, herradura, herrero, herrería.


Fuente: Ortografía práctica del español. Leonardo Gómez Torrego. Instituto Cervantes.

domingo, 3 de enero de 2016

Usos de las formas no personales del verbo: definición y ejemplos


El infinitivo, el gerundio y el participio, también llamados verboides, son las formas invariables del verbo: no se conjugan y no tienen persona ni tiempo.
 
Las formas no personales del verbo son incapaces de expresar por sí mismas una referencia temporal específica. El tiempo de la acción que señalan se deduce de los verbos, adverbios o preposiciones que los acompañan. 

Desde el punto de vista aspectual, los infinitivos (hablar) son formas neutras, los participios (hablado) tienen valor perfectivo y los gerundios (hablando), durativo o imperfectivo.

El infinitivo
En la gramática tradicional el infinitivo se denomina sustantivo verbal porque puede desempeñar en la oración las mismas funciones que un sustantivo: oigo el ladrar de los perros = oigo el ladrido de los perros.

Como sustantivo se comporta como masculino singular y puede llevar determinación y calificación: aquel dulce cantar/aquel dulce canto. El infinitivo puede tener variación de número, pero no de género: el cantar/los cantores, el deber/los deberes.

Como verbo aparece siempre asociado a un verbo principal, como en las perífrasis verbales, lleva sujeto (tácito) y puede tener sus propios complementos. 

Así, por ejemplo, en la frase Quiero ver al doctor el sujeto tácito es yo y el complemento directo es al doctor.

El gerundio
Es denominado adverbio verbal, ya que puede realizar las mismas funciones que un adverbio. Sin embargo, en las perífrasis, el gerundio tiene valor exclusivamente verbal.
El gerundio funciona normalmente como complemento circunstancial del verbo:
Se alejó corriendo.
Estudia escuchando música.

Puede funcionar como complemento del sujeto: Rita, creyendo que nadie se daría cuenta, se fue sin despedirse; y también como complemento del objeto directo: Vi a unos niños durmiendo en el jardín.

La acción del gerundio puede ser simultánea (Se cayó andando en bicicleta) o anterior (El ladrón, creyéndose perdido, se entregó) a la acción principal.

El participio
En la gramática tradicional se denomina adjetivo verbal. Tiene un uso estrictamente verbal cuando forma los tiempos compuestos con el auxiliar haber.
En los tiempos compuestos el participio es invariable (termina siempre en -o) y no concuerda nunca con el sujeto ni en género ni en número.

El participio funciona como adjetivo cuando califica o determina al sustantivo, ya sea con el verbo ser o con el verbo estar. En ambos casos concuerda en género y número con el sustantivo:
No me gustan las películas aburridas.
El libro era muy entretenido.
José está deprimido.

El participio acompaña también al verbo ser para formar la voz pasiva. En este caso, el participio concuerda en género y número con el sujeto: Esta novela ha sido escrita por un escritor inglés.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Complemento circunstancial de finalidad: oraciones y ejemplos



El concepto de finalidad se expresa mediante las oraciones finales, las cuales señalan la meta o el objetivo que indica la acción del verbo principal.
 
Existen diversas formas de expresar la finalidad o el propósito con que se realiza la acción indicada por el núcleo verbal.

Toda finalidad implica una intención por parte del sujeto, incluso aunque este no sea exactamente una persona; basta con presuponerla, como sucede en las oraciones pasivas, en las impersonales o en aquellas que no dicen quién realiza la acción pero en las que la intencionalidad se deduce del contenido oracional:
Conviene salir temprano para llegar a tiempo.

Construcción del complemento circunstancial de finalidad
a) Se puede formar con las preposiciones para, a, por + infinito:
Vine para verte.
Salió a saludarte.
Cantaron para complacerme.

b) Con una oración precedida de la conjunción que y las mismas preposiciones anteriores:
Vengo para (a, por) que conozcas a mi hijo.

Cuando el sustantivo significa finalidad
Tanto las oraciones como los infinitivos pueden también ser introducidos por locuciones más o menos fijas, formadas por un sustantivo que en sí mismo significa finalidad, como a fin de, con objeto de, con el propósito de. La diferencia está en que para introducir oraciones deben tomar la conjunción que:
Vengo con el objeto de ver a tu hijo.
Vengo con el objeto de que conozcas a mi hijo.

Qué estructuras pueden funcionar como complemento circunstancial de finalidad
Solo los infinitivos y las oraciones pueden funcionar como complemento de finalidad, pues en español no hay adverbios de significado final, y los sustantivos, aun cuando lleven la preposición para, no logran expresar claramente esa significación, sino otras similares, como destino o meta.

El significado de finalidad supone siempre una acción que se realiza con un determinado fin, y por eso solo resulta inequívoco como complemento circunstancial.

Cuando la construcción final cambia de sentido
Si complementa a un nombre puede ocurrir que el significado no sea exactamente el de finalidad sino el de cualidad de un objeto, o el de destino. Así, en una oración como Necesito lentes para ver de cerca, podemos interpretar el segmento con para como complemento circunstancial de finalidad (para eso necesito lentes), pero también como complemento determinativo, es decir, aludiendo a un determinado tipo de lentes (para ver de cerca o de lejos).

Cuando la secuencia con para depende de un elemento intensivo o enfatizador, la construcción más que final es exclamativa:
¡Tanto estudiar, para que ahora no encuentre trabajo!

En algunos casos, el segmento de finalidad depende de un cuantificador (suficientemente, tanto, etc.) y puede llevar un como delante:
Es lo suficientemente rápido como para que no lo alcance.
No comiste tanto como para sentirte mal.

Y cuando se subordina a los verbos copulativos ser y estar, adquiere una intensidad exclamativa:
¡Es para largarse a llorar!
¡Está para chuparse los dedos!

lunes, 7 de diciembre de 2015

El verbo parecer


El verbo parecer se conjuga como el verbo gustar (con los pronombres me, te, le, nos, os, les) cuando se utiliza para expresar opinión:

¿Qué te parece (a ti) la nueva casa de Laura?
A mis padres no les pareció bien lo que dijiste en la cena.

Las construcciones con el verbo parecer:

Me parece que + frase
A mí me parece que el fútbol es un negocio, no un deporte.

Me parece + adjetivo
Engañar a la gente con la publicidad me parece deshonesto.

Me parece + nombre
El arte moderno me parece una tontería.