domingo, 3 de enero de 2016

Usos de las formas no personales del verbo: definición y ejemplos


El infinitivo, el gerundio y el participio, también llamados verboides, son las formas invariables del verbo: no se conjugan y no tienen persona ni tiempo.
 
Las formas no personales del verbo son incapaces de expresar por sí mismas una referencia temporal específica. El tiempo de la acción que señalan se deduce de los verbos, adverbios o preposiciones que los acompañan. 

Desde el punto de vista aspectual, los infinitivos (hablar) son formas neutras, los participios (hablado) tienen valor perfectivo y los gerundios (hablando), durativo o imperfectivo.

El infinitivo
En la gramática tradicional el infinitivo se denomina sustantivo verbal porque puede desempeñar en la oración las mismas funciones que un sustantivo: oigo el ladrar de los perros = oigo el ladrido de los perros.

Como sustantivo se comporta como masculino singular y puede llevar determinación y calificación: aquel dulce cantar/aquel dulce canto. El infinitivo puede tener variación de número, pero no de género: el cantar/los cantores, el deber/los deberes.

Como verbo aparece siempre asociado a un verbo principal, como en las perífrasis verbales, lleva sujeto (tácito) y puede tener sus propios complementos. 

Así, por ejemplo, en la frase Quiero ver al doctor el sujeto tácito es yo y el complemento directo es al doctor.

El gerundio
Es denominado adverbio verbal, ya que puede realizar las mismas funciones que un adverbio. Sin embargo, en las perífrasis, el gerundio tiene valor exclusivamente verbal.
El gerundio funciona normalmente como complemento circunstancial del verbo:
Se alejó corriendo.
Estudia escuchando música.

Puede funcionar como complemento del sujeto: Rita, creyendo que nadie se daría cuenta, se fue sin despedirse; y también como complemento del objeto directo: Vi a unos niños durmiendo en el jardín.

La acción del gerundio puede ser simultánea (Se cayó andando en bicicleta) o anterior (El ladrón, creyéndose perdido, se entregó) a la acción principal.

El participio
En la gramática tradicional se denomina adjetivo verbal. Tiene un uso estrictamente verbal cuando forma los tiempos compuestos con el auxiliar haber.
En los tiempos compuestos el participio es invariable (termina siempre en -o) y no concuerda nunca con el sujeto ni en género ni en número.

El participio funciona como adjetivo cuando califica o determina al sustantivo, ya sea con el verbo ser o con el verbo estar. En ambos casos concuerda en género y número con el sustantivo:
No me gustan las películas aburridas.
El libro era muy entretenido.
José está deprimido.

El participio acompaña también al verbo ser para formar la voz pasiva. En este caso, el participio concuerda en género y número con el sujeto: Esta novela ha sido escrita por un escritor inglés.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Complemento circunstancial de finalidad: oraciones y ejemplos



El concepto de finalidad se expresa mediante las oraciones finales, las cuales señalan la meta o el objetivo que indica la acción del verbo principal.
 
Existen diversas formas de expresar la finalidad o el propósito con que se realiza la acción indicada por el núcleo verbal.

Toda finalidad implica una intención por parte del sujeto, incluso aunque este no sea exactamente una persona; basta con presuponerla, como sucede en las oraciones pasivas, en las impersonales o en aquellas que no dicen quién realiza la acción pero en las que la intencionalidad se deduce del contenido oracional:
Conviene salir temprano para llegar a tiempo.

Construcción del complemento circunstancial de finalidad
a) Se puede formar con las preposiciones para, a, por + infinito:
Vine para verte.
Salió a saludarte.
Cantaron para complacerme.

b) Con una oración precedida de la conjunción que y las mismas preposiciones anteriores:
Vengo para (a, por) que conozcas a mi hijo.

Cuando el sustantivo significa finalidad
Tanto las oraciones como los infinitivos pueden también ser introducidos por locuciones más o menos fijas, formadas por un sustantivo que en sí mismo significa finalidad, como a fin de, con objeto de, con el propósito de. La diferencia está en que para introducir oraciones deben tomar la conjunción que:
Vengo con el objeto de ver a tu hijo.
Vengo con el objeto de que conozcas a mi hijo.

Qué estructuras pueden funcionar como complemento circunstancial de finalidad
Solo los infinitivos y las oraciones pueden funcionar como complemento de finalidad, pues en español no hay adverbios de significado final, y los sustantivos, aun cuando lleven la preposición para, no logran expresar claramente esa significación, sino otras similares, como destino o meta.

El significado de finalidad supone siempre una acción que se realiza con un determinado fin, y por eso solo resulta inequívoco como complemento circunstancial.

Cuando la construcción final cambia de sentido
Si complementa a un nombre puede ocurrir que el significado no sea exactamente el de finalidad sino el de cualidad de un objeto, o el de destino. Así, en una oración como Necesito lentes para ver de cerca, podemos interpretar el segmento con para como complemento circunstancial de finalidad (para eso necesito lentes), pero también como complemento determinativo, es decir, aludiendo a un determinado tipo de lentes (para ver de cerca o de lejos).

Cuando la secuencia con para depende de un elemento intensivo o enfatizador, la construcción más que final es exclamativa:
¡Tanto estudiar, para que ahora no encuentre trabajo!

En algunos casos, el segmento de finalidad depende de un cuantificador (suficientemente, tanto, etc.) y puede llevar un como delante:
Es lo suficientemente rápido como para que no lo alcance.
No comiste tanto como para sentirte mal.

Y cuando se subordina a los verbos copulativos ser y estar, adquiere una intensidad exclamativa:
¡Es para largarse a llorar!
¡Está para chuparse los dedos!

lunes, 7 de diciembre de 2015

El verbo parecer


El verbo parecer se conjuga como el verbo gustar (con los pronombres me, te, le, nos, os, les) cuando se utiliza para expresar opinión:

¿Qué te parece (a ti) la nueva casa de Laura?
A mis padres no les pareció bien lo que dijiste en la cena.

Las construcciones con el verbo parecer:

Me parece que + frase
A mí me parece que el fútbol es un negocio, no un deporte.

Me parece + adjetivo
Engañar a la gente con la publicidad me parece deshonesto.

Me parece + nombre
El arte moderno me parece una tontería.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Uso correcto de la preposición a con los sustantivos

Debido a su frecuente uso y a su versatilidad, la a es una de las preposiciones que se presta a más usos incorrectos, por ejemplo con los sustantivos.
 
Las preposiciones pertenecen a la clase de palabras cerradas, porque se puede hacer una lista de ellas. Morfológicamente, se las denomina invariables porque no tienen flexión, es decir que no varían en número y género. El filólogo español Alarco Llorach considera a las proposiciones como “unidades carentes de autonomía”, mientras el lingüista Ignacio Bosques explica que tradicionalmente se consideró a las preposiciones palabras vacías, porque no poseen un significado léxico, y son así prácticamente imposibles de definir. El significado de cada preposición está en función de la relación que establecen dentro de una estructura sintáctica determinada.

Uso obligatorio de la preposición a detrás de un sustantivo y delante de un infinitivo
La construcción sustantivo + a + infinitivo, como problemas a resolver o ejemplo a seguir, es un calco de la lengua francesa y resulta más breve que la correcta en español problemas que hay que resolver, ejemplo que se debe seguir. La RAE acepta ciertos casos, dependiendo de algunos factores: el sustantivo debe ser abstracto (problema, tema, cuestión) y el verbo transitivo y activo (tratar, arreglar, abordar).

Cuándo no debe usarse la preposición a después de un sustantivo
Es incorrecto posponer la preposición a un sustantivo cuando este es concreto: tienen algunos edificios a restaurar; lo correcto es tienen algunos edificios para restaurar. Tampoco se debe utilizar con verbos intransitivos: hay un tema a reflexionar, en lugar de la forma correcta hay un tema sobre el cual reflexionar; ni con indefinidos: aún queda algo a discutir, siendo lo correcto aún queda algo que discutir.

El uso de la preposición a entre sustantivos
Están muy extendidas las formas barco a vela, calefacción a gas, etc., que deben llevar la preposición de: barco de vela, calefacción de gas. Hay formas gastronómicas, de influencia francesa, que tienen que ver con la preparación de un plato: espinacas a la crema, pollo a la naranja. Como se trata de condimentos que acompañan un elemento principal, lo correcto sería utilizar la preposición con: espinacas con crema, pollo con naranja; aunque es una costumbre muy arraigada en el mundo gastronómico. Sin embargo, es correcto utilizar la preposición a en construcciones como tortilla a la española, bacalao a la vizcaína. En este caso se habla de modos de cocinar y no de ingredientes.

Uso de “a por” en España
El uso de estas dos preposiciones con verbos de movimiento como venir, ir, con el sentido de “en busca de”, no se utiliza en Hispanoamérica, donde solo se usa por: voy por los medicamentos. En España es normal decir voy a por el pan, aceptado por la RAE ya que no existen motivos lingüísticos que impidan la asociación de estas dos preposiciones.
A veces, la preposición a se coloca ocupando el lugar de otras preposiciones, dando lugar a locuciones incorrectas como a buen fin, en razón a, en vez de las correctas con buen fin y en razón de.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Complemento circunstancial de causa: usos y ejemplos


El complemento circunstancial expresa la causa, el motivo o la razón de que se lleve a cabo la acción señalada por el verbo.
 
Las expresiones que sirven para indicar la noción del complemento circunstancial son muchas, pero las unidades son limitadas. 

En español no hay adverbios causales, y solo podemos servirnos de sustantivos acompañados de algunas preposiciones (Lo hizo por amor), de ciertas locuciones prepositivas (Sufre mucho a causa de su salud) y, sobre todo, de infinitivos (Viene por pasear un poco) u oraciones subordinadas con determinadas conjunciones (Viajó porque quería verla).

Complemento circunstancial de causa formado por sustantivos
Los sustantivos pueden adoptar diversas formas. A veces expresan su significado por medio de las preposiciones por y de:
Nos fuimos por aburrimiento.
Se le valora por su dinero.
Se murió de pena.
Se partían de risa.

Aunque no son preposiciones exclusivamente causales, otros complementos circunstanciales pueden venir indicados por ellas: Se fue por una temporada; Va por esa calle; Juega de delantero centro. Estas preposiciones solo son inequívocamente causales cuando el sustantivo lleva artículo y le sigue una oración con el relativo que:
No oímos nada de la risa que nos entró.
Le partió la cara por el golpe que le dio.
Huí despavorida del miedo que tenía.

Locuciones causales como complemento circunstancial de causa
Las locuciones más habituales son las siguientes:
No salí a pasear por causa de la lluvia.
No vendrán a Sevilla por culpa del clima.
Lo consiguió gracias a tu ayuda.
Se le ascendió en virtud de su antigüedad.
Abandonaron el proyecto en vista de las dificultades.
Se apagó la luz debido a la tormenta.
Se hizo rico merced al azar.
Consiguió su puesto a fuerza de insistir.

Adjetivos que expresan causa
Con la ayuda de las preposiciones por o de, el adjetivo tiene dos formas de presentarse:

  • Sin artículo y concordando en género y número con un sustantivo (o pronombre) presente en la oración, pero entonces toman la forma de un complemento predicativo:
Los apresaron por incautos.
La casa se cayó de vieja.
Confiaban en él por honesto.

  • Con el artículo neutro lo refiriéndose a un sustantivo que le sigue inmediatamente, o que va inserto en una oración de relativo:
Se desanimó por lo dificultoso que era el trabajo.
No la reconocí de lo cambiada que estaba.

En estas construcciones se puede intensificar el adjetivo agregándole el cuantificador tan (a veces, también puro) y la preposición de:
No la reconocía de tan cambiada como estaba. (= no la reconocía porque estaba muy cambiada).
La cama se rompió de puro vieja. (= porque era muy vieja).

Los adverbios también pueden entrar en este tipo de construcción intensiva pero para ello necesitan el artículo neutro lo y la única preposición admitida es por:
No voy al monte por lo lejos que está.
Se enfadó por lo mal que la trataron.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Conectores adverbiales de tiempo en oraciones subordinadas



Las oraciones subordinadas adverbiales tienen la misma función que un adverbio, sirven para precisar o ampliar el significado del verbo principal.

Una oración subordinada es la que en las oraciones compuestas adjetivas, adverbiales y sustantivas depende de la principal. Los conectores adverbiales temporales pueden ser de anterioridad, posterioridad, simultaneidad, duración y repetición.

Oraciones temporales
Hay marcadores gramaticales que permiten relacionar dos sucesos desde un punto de vista temporal. Estos marcadores se pueden clasificar por el matiz temporal que añaden a la acción del verbo principal.

Marcadores para expresar acciones habituales, simultáneas y repetidas

  • Para expresar que una acción es habitual:
Cuando: es la forma más usada.
Cuando estaba en Sicilia, iba todos los días a la playa.

Todos los días cuando llego a casa me ducho.

  • Para expresar dos acciones simultáneas:
Mientras: Mientras yo compro en la carnicería, tú puedes ir al correo.
Mientras tanto: Ariel prepara la cena. Mientras tanto yo acuesto a los niños.

La diferencia entre mientras y mientras tanto es que en el segundo caso las informaciones que se presentan como contemporáneas son nuevas para el interlocutor. En cambio, la información introducida directamente por mientras ya es conocida por el interlocutor.

  • Para expresar que la acción se repite cada vez que se realiza la otra acción:
Siempre que: Siempre que escucho esta canción, me pongo a bailar.
Cada vez que: Cada vez que viene, trae regalos para todos.
Todas las veces que: Todas las veces que salgo con José, pasa algo.

Marcadores temporales que establecen un límite

  • Para expresar que una acción es inmediatamente posterior a otra:
Tan pronto como: Tan pronto como lleguen, nos iremos.
En cuanto: En cuanto termines de comer, nos vamos al cine.
Nada más: Nada más salir de casa, empezó a llover.

  • Para expresar el límite de la acción:
Hasta que (no): Hasta que no venga Juana, no nos podemos ir.

  • Para expresar que una acción es anterior a otra:
Antes de (que): Antes de firmar el contrato, hay que leerlo detenidamente.

Antes de la reunión, tenemos que hablar seriamente con Julián.

  • Para expresar que una acción es posterior a otra:
Después de (que): Después del examen, nos vamos a tomar unas tapas.

Después de que salgas del trabajo, iremos a comprar.

  • Para expresar el período de tiempo que separa dos sucesos:
Al cabo de, a los/las + cantidad de tiempo:
Nos vimos por primera vez en febrero y, al cabo de tres meses, nos casamos.

Cantidad de tiempo + después/más tarde:
Cogimos el avión a las tres y, quince minutos más tarde, tuvo que aterrizar.

Oraciones temporales con indicativo o con subjuntivo
En líneas generales, puede decirse que estos modificadores se construyen con modo indicativo cuando se refieren a un hecho efectivamente realizado o existente en el pasado o en el presente:
En cuanto lo supo, me llamó.

Cuando llega la primavera, María padece alergia.

En cambio, cuando el verbo principal de la oración remite al futuro, es decir, cuando remite a situaciones no realizadas aún, el modificador exige el modo subjuntivo:
En cuanto llegue a casa, te llamaré.

Me quedaré hasta que tú quieras.

Marcadores temporales con infinitivo
En este caso, el sujeto de las dos oraciones es el mismo:
Antes de terminar la carrera, empecé a trabajar.

Después de viajar a Sevilla, le cambió la vida.

Para reconocer las proposiciones adverbiales se puede utilizar el método de la sustitución, que en este caso será por un adverbio.