jueves, 30 de noviembre de 2017

Margen: ¿femenino o masculino?


Margen es un sustantivo de género ambiguo y cambia el sentido según adopte la forma masculina o femenina. 

Es masculino cuando se refiere al “espacio en blanco dejado alrededor de una página”, como cuando decimos lo escribí al margen y en sentido metafórico, en la expresión al margen de lo que acordamos, puede haber otra forma. 

Es femenino cuando alude a la “orilla de una corriente de agua”: alcanzamos la margen derecha del río.

Margen no lleva tilde porque es una palabra grave terminada en n. 


lunes, 20 de noviembre de 2017

Usos del si condicional, concesivo, causal y consecutivo


Los dos tipos fundamentales de si son:

Si conector de interrogativa indirecta
Dime si te gusta cantar (= ¿Te gusta cantar?).
En las oraciones interrogativas indirectas el hablante, por medio de un verbo, expresa una pregunta o una duda. El conector si es el que introduce las interrogativas indirectas totales, las cuales pueden contestarse con sí/no/quizá, e introducen una pregunta:
Me pregunto si estará bien.
O una duda:
No sé si tenía razón.

Si condicional
Si te gusta, lo dices.
Es importante distinguir el si condicional del adverbio de afirmación, empleado en las respuestas y enunciados enfáticos:
- ¿Cenamos juntos?
- Sí.
Sí que era buena la película.

Otros tipos de si
Si concesivo
Si (= aunque) tiene cara de enojado, no deja de ser una buena persona.
Generalmente este si va acompañado de bien:
Estaba en la fiesta, si bien ni nos miramos (= aunque ni nos miramos).
Este tipo de si también sirve para oponer dos oraciones:
Si ayer se habló de cine, hoy hablaremos de teatro.
Si el domingo llovió, hoy hace sol.

Si consecutivo
Sirve para destacar un hecho que produce un efecto importante:
Si será difícil, que casi nadie lo logra.
Imagínate si tardaría, que llegó pasada la medianoche.
Si estaría mal, que lo suspendieron.

Si causal
Existen casos en que el si equivale a ya que, puesto que:
Si estamos aquí, ¿cómo no vamos a ver la exposición?
En este ejemplo si presenta un suceso real (estamos aquí) que lleva una consecuencia necesaria (ver la exposición). La oración ¿cómo no vamos a ver la exposición? es una interrogativa especial. En ella no se pregunta, sino que se afirma lo contrario de lo que expresa:
¿Cómo no vamos a ver la exposición? (= Vamos a ver la exposición, sería absurdo no hacerlo)


jueves, 2 de noviembre de 2017

Verbos que exigen la preposición a, de, en, con o por


Verbos que exigen la preposición a
Acceder, acostumbrarse, animar, apresurarse, aspirar, atreverse, ayudar, brindarse, comenzar, comprometerse, condenar, contribuir, dar lugar, decidirse, dedicarse, disponerse, empezar, esperar, habituarse, incitar, inducir, instar, invitar, jugar, limitarse, negarse, obligar, oponerse, pasar, renunciar, resignarse, someterse, tender, unirse.

Verbos que exigen la preposición con
Casarse, comparar, contar, enfadarse, quedar, quedarse, soñar, tropezar.

Verbos que exigen la preposición de
Abstenerse, acabar, acordarse, acusar, alegrarse, arrepentirse, asombrarse, asustarse, avergonzarse, cansarse, cesar, cuidar, darse cuenta, dejar, despedirse, dudar, enamorarse, encargarse, enterarse, hartarse, maravillarse, olvidarse, pasar, presumir, quejarse, reírse, tener ganas, tratar.

Verbos que exigen la preposición en
Confiar, consistir, empeñarse, entrar, fijarse, interesarse, molestarse, obstinarse, participar, pensar, quedar, quedarse, tardar.

Verbos que exigen la preposición por
Acabar, afanarse, comenzar, desvivirse, empezar, interesarse, luchar, pasar, preocuparse, votar.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Sustantivos y adjetivos numerales cardinales: ejemplos


Los sustantivos pueden estar acompañados de un adjetivo numeral cardinal (uno, dos, tres, cuatro…) que señale la cantidad precisa en que se toman los objetos mencionados:
Necesito una mesa, dos sillas y tres vasos.

Sirven de determinantes igual que el artículo, aunque ambos tienen distintas funciones: el numeral expresa la cantidad exacta en que se toma lo señalado por el sustantivo, mientras que el artículo presenta lo referido por este como algo conocido y particular:
Quiero los dos pantalones.
Los dos hermanos están enfermos.
Alquiló los tres apartamentos.

En lugar del artículo los cardinales pueden llevar otros determinantes, como demostrativos, posesivos, y algunos indefinidos (cada, otro, cualquiera, menos…):
Les llevaré estos seis regalos a mis tres amigas.
Aquellos tres coches son los que conducen sus dos hijas.
Cada cuatro meses viaja a Europa.
Por favor, traiga otras dos revistas.
Correremos cinco kilómetros más.

Adjetivos cardinales
Una característica de los adjetivos cardinales es que pueden prescindir del sustantivo cuantificado y pasar a ocupar su lugar. Para ello no necesitan del artículo; solo lo llevan si se desea particularizar el objeto:
Cinco gatitos eran negros. / Cinco eran negros.
Somos tres personas. / Acérquense las tres.

Los numerales de la serie millón, billón, trillón, etc., así como los formados con el sufijo -ena: decena, docena, centena y millar, se caracterizan por ser sustantivos que indican una cantidad de los objetos denotados por otro sustantivo que se les pospone y con el que se relacionan mediante la preposición de. Ellos, a su vez, pueden ser cuantificados por adjetivos numerales o indefinidos:
Nos reunimos docenas de estudiantes.
Había muchos miles de personas.
Encontraron miles de monedas.
Tiene varios cientos de libros.

martes, 17 de octubre de 2017

Tan, tanto, tanta, tantos, tantas


El cuantificador tan es una forma apocopada de tanto que se utiliza delante de adjetivos y adverbios. La forma invariable tanto modifica a verbos. Las formas tanto, tanta, tantos y tantas, con variación de género y de número, van delante de sustantivos.

Usos del cuantificador tanto
  • Como comparativo de igualdad; en este caso el segundo término es introducido por como:
Es tan alto como su padre.
En este curso hay tantas chicas como chicos.
Es tan inteligente que terminará la carrera en poco tiempo.
En esta clase hay tantos alumnos que no caben en el aula.
Hoy se ha portado tan mal que no saldrá a jugar.

Tanto + como = conjunción compuesta
El cuantificador tanto, sin cambio de género ni de número, forma con como una conjunción compuesta que tiene valor copulativo:
Estudia tanto de día como de noche.
Conoce tanto la historia como la geografía de su país.

viernes, 13 de octubre de 2017

Los pronombres relativos


Estos pronombres se llaman relativos porque establecen una relación entre una estructura subordinada y un sustantivo al que retoman dentro de la proposición. Los pronombres relativos no se relacionan con las personas del coloquio, sino con el hilo del habla.

Que (invariable o acompañado por artículo: el/la/los/las/lo)
Es el más común y utilizado de los relativos, puede actuar como pronombre, adjetivo o adverbio.

Como sustantivo
La mujer que yo quiero necesita estar sola.
En este caso que se refiere a mujer, por lo tanto, actúa como sustantivo. Sintácticamente es un objeto directo (yo quiero a esa mujer).

Como adjetivo
Es increíble lo grande que está tu hija.
Aquí que se refiere a grande, por lo tanto, actúa como adjetivo. Sintácticamente es un predicativo subjetivo (tu hija está grande).

Como adverbio
Ya sabe lo poco que lee el novio de Marisa.
En este caso que se refiere a poco, por lo tanto, actúa como adverbio. Sintácticamente es un circunstancial (el novio de Marisa lee poco).

Con el artículo neutro lo, el relativo que significa la cosa que: Lo que importa es que está bien.

Quien-quienes
Actúan solamente como pronombres.
Puede sustituir a el que: Llegó el profesor de quien me hablaste.
Aparece cuando el antecedente de persona no está explícito: No encuentro quien me cuide a los niños.

Cual (acompañado por artículo: el/la/los/las/lo)
Actúa solamente como pronombre.
Entramos enseguida al salón grande, el cual ya estaba preparado para la cena.
En este caso cual se refiere a salón, actúa como pronombre. Sintácticamente es un sujeto (el salón grande ya estaba preparado para la cena).

El neutro lo cual siempre tiene por antecedente una proposición u oración completa:
No te recuerdo, lo cual no es raro en mí. El antecedente es no te recuerdo.

Cuyo (con femenino y plurales)
Actúa solamente como determinante:
Este es el alumno cuya madre conocí ayer.
Aquí cuya modifica a madre y actúa como determinante. Sintácticamente es un modificador directo.
El relativo cuyo no concuerda con su antecedente, sino con el sustantivo al que modifica.

Donde, cuando y como
Actúan siempre como adverbios. Su función será la de circunstancial, sin importar la categoría o función de su antecedente. Estos relativos pueden tener un antecedente o no tenerlo. Por ejemplo, tienen antecedente en los siguientes casos:
 Atrás quedaron los años cuando nos veíamos todos los días.
Es así como te lo digo.

En otros casos, no tienen antecedente y son simplemente una circunstancia del verbo:
Te espero en la esquina cuando caiga el sol.
Vive donde el aire es puro.

Cuanto (con femenino y plurales)
Puede ser pronombre, determinante o adverbio.
Te conté el más maravilloso cuento de cuantos se escribieron.
En este caso cuantos se refiere a cuentos, por lo tanto, actúa como pronombre. Sintácticamente es el sujeto (estos cuentos se escribieron).

Cuando funciona como adverbio o determinante, generalmente cuanto no tiene antecedente. Modifica al verbo como una cantidad. Sintácticamente es un circunstancial:
Hice cuanto me dijiste. (adverbio)
Hice cuantas cosas me dijiste. (determinante)

Es importante recordar que los pronombres relativos no llevan nunca acento ortográfico.

lunes, 9 de octubre de 2017

Oraciones coordinadas copulativas: conjunciones y, ni. Ejemplos


Dos o más oraciones son coordinadas copulativas cuando, pudiendo subsistir simplemente yuxtapuestas, se enlazan mediante las conjunciones y, ni, para expresar un sentido completo.
La conjunción y tiene la variante e ante palabras que comienzan con la vocal i- (o por -hi), pero ambas significan que lo nombrado por las unidades coordinadas, se suma, se da a la vez y conjuntamente:
Iremos en barco y volveremos en avión.
Recogí las naranjas e hice mermelada.

La conjunción y
Esta conjunción puede reforzar su significado de adición con las partículas enfáticas aun y hasta, que siempre la siguen y son átonas como ella, o con el adverbio incluso:
Me gritó y aun me insultó (…e incluso me insultó).
Tropezaron y hasta llegaron a caer (…e incluso llegaron a caer).

Los coordinadores normalmente se sitúan entre unidades de la misma categoría (sustantivo, verbos, adjetivos o adverbios). Únicamente y se utiliza a veces entre palabras de distinta clase, pero solo si entre ellas se hace una pausa que indica la omisión del verbo de la primera oración:
Apenas una niña, y ya era madre.
¿Tan grande, y aún usa chupete?
Con la comida lista, y él no aparecía.

La conjunción ni
Cuando la primera oración lleva unidades que implican negación, el coordinador copulativo tiene que ser ni:
No come ni bebe.
Nada sé ni me importa.
Nadie nos llamó ni vino.

No obstante, ni también puede aparecer sin negación previa, pero en tal caso viene a ser la alternativa negativa de la partícula enfática hasta, que es positiva; por eso las dos oraciones siguientes expresan sentidos contrarios:
Me vio y ni me saludó.
Me vio y hasta me saludó.